sábado, 6 de agosto de 2011

¿Qué haces?

Ya hace tres años que por estos días yo andaba comprandote helados para que comieras algo,
que sin prisa y con algunas pausas intentaba quitarte el miedo,
que con toda lucidez me daba cuenta que te ibas y no quería creerlo.
Ya hace tres años que egoistamente y sin pensar en tus sufrimientos
deseaba un milagro, solo alargarte la vida unos cuantos días
para celebrar una llegada y completar tu despedida.
Te lo supliqué y no me escuchaste.
Y tu marcha nos dejó sin alegría.
Ay! como me duele la falta de tu risa.
Ya no me saben igual las sardinas,
Antonio , mi padre
no he vuelto ha picar los pepinos para el gazpacho,
ni a pellizcarte la mejilla.
Cuantas cosas me enseñaste entre lágrimas y risas
y que buen padre fuiste para esta niña.
Con tu ánimo y tus voces hiciste fuerte
a una sensiblilla.
Cuando me bajan las fuerzas
me miro en tu risa,
y saco todo el coraje y toda la ira
para que no me afecte el dolor que me causa esta vida.
Y como me acuerdo de tu frase favorita: " Calderas, ¿No sientes los golpes?"