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martes, 26 de julio de 2016

Vuelta a la casa familiar

Ha pasado tanto tiempo.
Tiempo en que volver a casa se hacía sin ilusión, sabiendo que no habría risas, ni celebraciones, ni reencuentros, ni tan siquiera descanso.
Cuanto me faltó esa dulce tranquilidad de sentirte arropado, seguro, sin necesidad de decidir, de sopesar opciones, de oponerse o seguir la corriente. De sentirse protegido como en el vientre materno, mecido y cuidado.
Y ahora esa sensación ha vuelto como un regalo y sabiendo que no será eterno no dudo en disfrutarlo, en hacer de descuidos , milagros; del volumen alto, mi descanso; de una porra, el manjar deseado; de las críticas o reproches el chiste buscado para romper la casa en risas y terminar llorando.
Me fui pronto de la casa familiar y ahora al cabo de los años cuando cada vez las visitas se iban haciendo más cortas y espaciadas , siento que esta paz , vacia de apremios, responsabilidades, preocupaciones y llena de momentos que se saben irrepetibles me atrapa y hace que el tiempo se haga corto y al mismo tiempo infinito, multiplicando los recuerdos con cada pequeño gesto.

jueves, 10 de marzo de 2011

RECUERDOS DE INFANCIA. 3 LAS R R R

Estabamos llegando. 1965 

¡Saamaaaariiiiiiii! 


 Extraño sonido,  extraño nombre y como me gustaba oirlo.
Me llamaba a gritos, desde abajo de la escalera.
-Vamos! ¡Corre! Las sardinas están en la mesa.

Como me gustaban los desAyunos en verano.
Mi padre y yo , mano a mano, yo con café y el con vino, y un buen plato de pescado.
¡A disfrutar de lo lindo!
Sobre las doce de la mañana,  los cálidos días de estío.

Después todo era bullicio.
Hacer las camas, limpiar cristales, pelar patatas y correr
Risas y carcajadas, algunos suspiros.
Que:- no me da la gana!
Que: -Es ¡tonto! ese niño.
Un fantástico día de nieve.
-¿Y Antonio?
-Está en la cama.
- Llama a Juanito y que se quedé en la barra,
 voy a dormir un ratito.

Mi madre en la cocina, corre que corre, pica ensalada,,
corta la carne, fríe las habas; -¿A cúanto estaba hoy la pescada?

Aquellas tardes tórridas dándole a la plancha.
Aquellas caminatas para una remojada.
(Que lejos la piscina y que poco me importaba)
Y a estudiar por la tarde o por la noche,
la hora, no era importante.

-Hoy salgo con mis amigas que hay una fiesta en la plaza.
- Aquí te quiero a las diez o tu padre te regaña.
- Pero si a las díez no ha empezado la jarana!
-Me da igual.¡ Eso, o te quedas en casa!
Para que suplicar, si... no me valía de nada.

-Mañana voy a Granada. Te voy a comprar un vestido
y tela para unas faldas.
-Pero si a mí me gustan las camisas de mi padre, las largas.
- Ya va siendo hora de que vistas,"Como Dios manda"

Cuantas noches de tomar el fresco, sentados en la terraza.
Vecinos, amigos y clientes, todos, teníamos un vicio,
sentarnos en la misma esquina, donde corría más fresquito.
Y entre charlas, risas y chistes un :   - "Traeme otro vino".

Pasaron los años y todo ha cambiado.
No recuerdo desde cuando, no desayuno pescasdo,
no tomo café con leche, ni de postre un helado.
Y todo eran mimos. Mi segunda madre. Tita Mari
Pero me queda el sabor de todo lo disfrutado.


Doy GRACIAS a Dios por la familia que me ha tocado.